Los documentales del Instituto CEU de Estudios Históricos, entre los contenidos más vistos en esta plataforma.

El rigor histórico no está reñido con el algoritmo, y esto lo demuestran los documentales del Instituto CEU de Estudios Históricos de la CEU USP, que han logrado situarse entre los contenidos más vistos de Amazon Prime Video, consolidando a la institución como referente en divulgación histórica de alta calidad.
A los cinco títulos que ya formaban parte del catálogo se suman ahora cinco nuevas producciones, reforzando una presencia que no es meramente testimonial, siendo una necesidad más del público. Las cifras de visualizaciones posicionan varias de estas obras en los primeros puestos del ranking de documentales en España: ‘Historia de La Legión Española’ ha alcanzado el número 1; ‘El desembarco de Alhucemas’, el número 2 y ’La dictadura del general Primo de Rivera’, en el número 3. Un hito que sitúa la producción académica de la CEU USP en un espacio habitualmente dominado por formatos de gran consumo.
El catálogo se completa con títulos como ‘Con la Leica en el macuto’ y ‘Corresponsales en la guerra del Rif’, propuestas que exploran la relación entre periodismo, imagen y conflicto bélico. Se trata de líneas de trabajo especialmente vinculadas a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación, donde el análisis crítico del pasado y su relato mediático constituyen ejes fundamentales de docencia e investigación.
El Instituto CEU de Estudios Históricos ha logrado así sacar la historia del archivo para llevarla al salón de casa sin perder profundidad ni exigencia académica y con todo el rigor histórico que merecen. Además, estas producciones cuentan con la participación de estudiantes de los grados en Historia e Historia del Arte, convirtiéndose en un complemento formativo de primer nivel y en una experiencia profesionalizadora vinculada a proyectos reales de investigación y divulgación.
Investigadores, realizadores y académicos implicados en este proyecto, demuestran que la universidad puede dialogar con los lenguajes y plataformas del siglo XXI sin renunciar a la excelencia intelectual que la define.
Este desembarco digital no es un punto de llegada, sino un impulso para seguir generando conocimiento que trascienda las aulas y amplíe el alcance social de la investigación. Porque la historia, cuando se estudia con rigor y se comunica con solvencia, encuentra siempre nuevos públicos dispuestos a escucharla.